Escritura sin intención visible
Qué evitar
La mayoría de escritura técnica colapsa porque intenta convencer y explicar simultáneamente.
Cuando algo es sólido, no necesita:
- Calificativos enfáticos (“claramente”, “obviamente”, “sin duda”)
- Metáforas de escala (“revolucionario”, “transformador”, “disruptivo”)
- Auto-referencias de autoridad (“en mi experiencia”, “he visto que”)
Estructura funcional
- Observación específica
- Patrón inferido
- Implicación testeable
- Límites explícitos del razonamiento
En ese orden. Sin adornos intermedios.
Señal de calidad
Si puedes quitar un párrafo completo sin que el argumento se debilite, ese párrafo era ruido.
La densidad semántica es inversamente proporcional a la longitud del texto. Si algo requiere 500 palabras, probablemente 300 son suficientes.
Uso apropiado de voz pasiva
La voz pasiva es útil cuando:
- El agente no importa para la observación
- Múltiples agentes producen el mismo patrón
- El foco está en el sistema, no en quién lo opera
No es cuestión de estilo. Es cuestión de dónde está la señal.
Explicar sin metáforas
Las metáforas son útiles para primeras aproximaciones. Son problemáticas para razonamiento preciso.
Si el concepto no se puede explicar sin analogía, probablemente el concepto no está suficientemente clarificado.
Excepción: metáforas técnicas estándar en el dominio (deuda técnica, superficie de ataque, etc.). Estas ya son lenguaje, no decoración.
Límite de aplicación: Escritura técnica y argumentativa. No aplica igual a escritura persuasiva donde la intención debe ser visible, o a escritura literaria donde el estilo es parte del contenido.